Subo las escaleras, arriba del todo donde es imposible seguir subiendo, a la derecha la puerta sigue abierta y se oye el ruido de siempre. Allí al fondo de la clase esta sentada en mi sitio la mejor persona del mundo, todavía no sé si lo hace para esperarme o para hablar con la señorita de delante pero me da igual, no puedo evitar sonreir y pensar que no podría vivir sin esos pequeños detalles que le hacen ser tan grande. Me acerco y paso de él, como siempre, dejo la mochila en el suelo con cara de aburrimiento. Me mira, me sonrie, me gustaria decirle tantas cosas, darle las gracias por exitir, por saber guardar un secreto, simplemente por ser mi amigo. Y entonces me doy cuenta de que seguramente sea la persona a la que más echaria de menos si me fuera. No puedo evitar devolverle la sonrisa. Me da un abrazo, como todos los días, y empezamos a hablar de cualquier cosa, por muy tonta que sea él siempre pone el mayor interes en cada una de mis palabras. Parece imposible encontrar alguien que te de todo lo que me da él a mi y por eso cada vez que me dice una palabra me siento la persona más afortunada del mundo. Solo quiero que sepa que sin él nada sería igual y que nunca encontraré nadie tan insoportable como él (tú me entiendes pequeño (; ). Gracias por ser como un hermano para mi, gracias por ayudarme en absolutamente todo, gracias por cada sonrisa, por cada palabra, por cada abrazo.
Gracias Marcos.
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